domingo, octubre 30, 2011

Desde pequeña que siempre he podido tener empatia y el poder entender las otras posiciones de los demás; a veces, muchas veces, me juega en contra.
Siempre he tratado de ponerme en el lugar de mi madre, de saber que siente ella, del porque no me deja ser el 100% de mi; en verdad que tengo muchas ganas de ir a la playa con el Diego y su familia, pero que le haré?, si la que toma las decisiones es ella, no yo, por mas que quiera. Tal vez no se da cuenta que cuando me valla a estudiar afuera, me volveré loca con esa libertad y ese mundo que siento que ella me prohíbe y que muchas veces mi tía Susana me alienta.
Obviamente lo que sigue es mi silencio y esas lagrimas guachas que saldrán cuando todo este oscuro y con el sonido de los durmientes de mi casa, no negare que me duele el que me prohíban las cosas que quiero hacer, pero si puedo decir que cada vez mas mi madre hace lo posible para que yo le oculte las cosas, y que me den ganas de crecer y ya no estar bajo su cargo.
Solo tengo 17 aun, y me faltan aun algunos meses para poder, al menos, decir que puedo ser inculpada por robo, que puedo hacerme cargo de mi salud, que puedo decidir si quiero o no salir.


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